Egresada de la Universidad de Buenos Aires como economista, Candelaria Botto se especializó en el análisis del impacto de la mujer en el objeto de estudio de su campo profesional. Actualmente coordina la organización Economía Femini(s)ta, que nació en mayo de 2015 con el objetivo de visibilizar la desigualdad de género mediante la difusión de datos, estadísticas, contenidos académicos y producción original orientada a todo público. A partir de allí difunden términos que se socializan cada vez más, y explican por qué existe una brecha salarial entre hombres y mujeres – entre otros datos-. y por qué las horas de cuidado del hogar, de niños y adultos mayores son claves dentro de la economía.

La economía feminista maneja términos como “techo de cristal”, conjunto de normas implícitas dentro de las organizaciones que dificulta a las mujeres tener acceso a los puestos de alta dirección, y “paredes de cristal”, barreras invisibles o estructuras que impiden a las mujeres desplazarse lateralmente a puestos de dirección dentro las vías centrales de la pirámide jerárquica. Y, por último, un término menos utilizado para explicar las vicisitudes del ámbito laboral femenino es el de “pisos pegajosos”, que refiere al hecho de que las mujeres tienden a quedar “estancadas” en los puestos de trabajo de menor calificación (part time, informales y con salarios bajos).

-¿Cuáles son las grandes e históricas desigualdades económicas que afectan a las mujeres?

-Cuando analizamos el mercado de trabajo vemos una gran brecha salarial, que las mujeres tienen sistemáticamente mayores tasas de desempleo y mayor informalidad laboral. Es decir, que no sólo ganan menos, sino que les cuesta más conseguir trabajo y, cuando lo consiguen, tienen más probabilidades que los varones de conseguir un trabajo precario. La fuente de las desigualdades, además de los conceptos de techo y paredes de cristal, y de piso pegajoso, es la diferencia de la distribución del trabajo doméstico y de cuidado. Llevar adelante un hogar; cocinar y cuidar a los niños y adultos es una tarea que siempre recae en las mujeres. En nuestro país las mujeres dedican el triple de horas por esta tarea que los varones y esto repercute en el tiempo disponible que tenemos para dedicarle al trabajo pago, a formarnos y a disfrutar del tiempo libre.

-¿Qué es y cómo se calcula la brecha salarial?

-La brecha salarial es la diferencia de lo que ganan varones y mujeres. Se calcula un promedio y ese número es la diferencia que hay en las remuneraciones. Actualmente en la Argentina, según datos del Indec del tercer trimestre de 2020, hay un 23% de diferencia. Cuando se habla de trabajadores no registrados, en negro, sin derechos laborales, ese porcentaje sube a 31,8%. Esto quiere decir que las mujeres ganan el 31,8% menos que los varones.

-¿Por qué es importante visibilizar el trabajo que se hace en el hogar y las tareas de cuidado?

-Es importante porque es un derecho, y una de las fuentes más grandes de desigualdad entre varones y mujeres que repercute en el tiempo que queda disponible a las mujeres que no pueden formarse; capacitarse; tener un trabajo pago o un espacio de recreación. También perjudica la autonomía económica de las mujeres. En los primeros y últimos años de vida de las personas – y también a lo largo de esta- se requieren cuidados, y contención física o psíquica. Todos tenemos derecho a ser cuidados y la responsabilidad de cuidar. Hoy en día, por una histórica imposición patriarcal, ese trabajo recae mayoritariamente en las mujeres. Es una tarea que no está bien repartida en el seno familiar. Tampoco desde el Estado o el sector privado se ofrecen espacios para el cuidado de niños y niñas, por ejemplo.

-¿La paridad en la participación política desencadena mejores políticas públicas para la mujer?

-Creo que es importante el avance que se hizo en el Congreso con la Ley de Paridad de Género, pero todavía hay mucho avance pendiente en el resto de los poderes. En los ejecutivos, por ejemplo, los hombres son la mayoría: ministros, gobernadores, intendentes, etcétera. Es muy común ver esa foto de hombres en una mesa de decisiones. Lo que sí se pudo ver en la Argentina es que cuando las mujeres comenzaron a legislar tuvieron en cuenta más temáticas relacionadas a las necesidades del género. Creo que una sociedad se podrá ver mejor representada si hay muchas mujeres y hombres a cargo, si están todos.

-¿Por qué es importante tener en cuenta el aporte de las mujeres a la economía de un país?

-Es importante visibilizarlo porque, según los últimos datos de la Dirección de Economía y Género, el sector de cuidados que está conformado en su mayoría por mujeres aporta un 16% a la economía. En Latinoamérica, el aporte ronda el 20%. En la pandemia, ese porcentaje subió porque aumentó el trabajo dentro de las casas con el apoyo escolar a los niños, la limpieza y la cocina. Por eso es importante establecer que sin ese sector dedicado al cuidado, no se podría dar la economía tal cual la conocemos. Por esto el lema del paro internacional del 8 de Marzo será: “si nuestra vida no vale, produzcan sin nosotras” y “si nosotras paramos, se para el mundo”.

Virus y tareas hogareñas

Según publicó el equipo de Economía Femini(s)ta con base en un informe del Indec del segundo semestre de 2020, los hogares que participaron de la encuesta reportaron que en el 65,5% de los casos incrementaron el tiempo dedicado a tareas domésticas y que ese aumento llegó al 72,5% en el caso de hogares con presencia de menores. El tiempo de limpieza, preparación de alimentos y compras aumentó más en el caso de los estratos de mayor nivel educativo, es decir, en los hogares que antes de la pandemia solían contar con mayor participación del servicio doméstico. La mayor parte de esta suba de tareas del hogar fue absorbida por las mujeres (64%), en tanto sólo en el 20% de los casos el esfuerzo es realizado por varones. Sólo el 15% de los hogares afirmó que hubo una distribución equitativa entre los varones y mujeres del hogar. En cuanto a las actividades de cuidado de los miembros del hogar, también la carga principal es sostenida por mujeres y en este caso con aún mayor intensidad, siendo equitativa sólo en el 7% de los hogares. Finalmente, el tiempo dedicado a tareas de apoyo escolar creció el 66% de los hogares con presencia de menores en edad escolar. Esta actividad está a cargo de mujeres en el 74% de los casos.